PRECIO: $739 .00
$ 73.90 USD
FICHA TECNICA:
AUTOR: PLAZOLA
TOMOS: 1
CODIGO: PZ473
IDIOMA: ESPAÑOL
FORMATO: TAPA BLANDA,
EDICION: 1ª.
RESEÑA:
Cuando era niña tuve el privilegio de asistir a una escuela muy especial. Entonces no lo sabía ni me lo preguntaba, pero la belleza y armonía de la atmósfera donde se desarrollaba mi vida diaria era en gran parte debida al trabajo de Fray Gabriel Chávez de la Mora, arquitecto y diseñador. Suyo fue el diseño de los edificios de mi escuela y de la Abadía del Tepeyac y Monasterio Benedictino donde vivían los padres que nos educaban. Suyo también el mérito de la singular capilla a donde nos llevaban a escuchar Misa. No lo supe entonces pero ahora creo que ahí nació mi gusto por la arquitectura. De una belleza serena y sobria, la capilla me inundaba de paz y asombro. Cuántas horas sumadas pasé ahí, mirando cada detalle del piso en desniveles, del altar de piedra, de las lámparas, de los vitrales...
Originario de Guadalajara, Jalisco, el padre Gabriel entró a la escuela de Arquitectura de esa ciudad en 1948. Formaba parte de la primera generación, la que inició con 25 alumnos y terminó con siete egresados, entre ellos Gabriel Chávez de la Mora que dado el orden alfabético, resultó ser el primer arquitecto egresado de la Universidad de Guadalajara.
El 5 de mayo de 1955, ingresó al Monasterio Benedictino de Santa María de la Resurrección en Ahuacatitlán, Cuernavaca, en donde tomó los votos un año después, dedicándose a hacer trabajos de artesanía, vestimenta y caligrafía. En 1957 Fue en ese monasterio benedictino, donde por primera vez en México se realizó, ocho años antes de que lo dispusiera el Concilio Vaticano II, un altar para celebrar la Misa frente a los fieles. Dicho proyecto fue propuesto y dirigido por el fraile Gabriel Chávez de la Mora, quien ya había efectuado su primer trabajo: la restauración y adaptación litúrgica de la Catedral de Cuernavaca obra que despertó polémicos comentarios por su aire contemporáneo. Estas dos primeras obras influyeron en la arquitectura religiosa del siglo XX en nuestro País.
Entre sus obras de diseño, renovación, adaptación o recuperación, se cuentan santuarios y capillas como la Basílica de Monterrey, el Santuario Guadalupano en Zamora, la Capilla de Guadalupe en el Vaticano, el Santuario de los Mártires en Jalisco (estudios), la Catedral Metropolitana (propuestas para un nuevo presbiterio), las catedrales de Cuernavaca y Guadalajara, la catedral de Sisoguichi en Tarahumara, Chihuahua; las catedrales de Villahermosa, Mexicali, Mérida, Ciudad Obregón, Tula, Nezahualcóyotl; la abadía del Príncipe de la Paz o Prince of Peace Abbey en California y muchos otros edificios que diseñó, remodeló o acondicionó.
En 1971 fue reconocido con la Medalla de Plata del Premio Nacional de Diseño, otorgado por el Instituto Mexicano de Comercio Exterior, por los proyectos del atrio de la vieja Basílica de Guadalupe y de la Capilla Ecuménica de La Paz en Acapulco.
En varias ocasiones trabajó en colaboración con arquitectos muy conocidos como Pedro Ramírez Vázquez, con quien trabajó en la edificación de la Nueva Basílica de Guadalupe, encargándose de la definición del programa y la solución litúrgica de la misma, entre 1973 y 1976.
En su tierra natal realizó uno de sus trabajos más conocidos: La restauración y adaptación litúrgica de la Catedral de Guadalajara. Esta obra le valió el reconocimiento de la Academia Nacional de Arquitectura en 1995.
De 1998 a 2000 trabajó en el proyecto y la construcción del Teatro San Benito Abad en el Lago de Guadalupe, en colaboración con el arquitecto Ángel Negrete e hijos. El Teatro San Benito Abad cuenta con todo tipo de instalaciones para efectuar exposiciones, conferencias, cursos, obras de teatro, proyecciones, conciertos, etc. Pueden realizarse en él hasta diez eventos simultáneos. El aforo de la sala es de 1500 butacas y por su funcionalidad y belleza se ha convertido en la sede natural de la Orquesta Sinfónica del Estado de México.
El talento de Fray Gabriel ha enriquecido el panorama cultural del arte sacro en México y de la arquitectura y otras artes, como la pintura, la escultura y el diseño de ajuares y artefactos litúrgicos. A pesar de su naturaleza más bien privada y la falta de publicidad de su obra, el padre Gabriel ha recibido numerosos reconocimientos y premios a su labor, particularmente como arquitecto.
En fin... más allá de todos los datos técnicos y del recuento exhaustivo de su obra, sobresalen la sencillez y belleza de cada una de las cosas que crea, desde los edificios más famosos hasta la más pequeña medalla de su factura. Pintor, escultor, amante de la luz de los vitrales de los cuales ha diseñado muchos, Fray Gabriel Chávez de la Mora llenó no sólo mi mundo de niña sino el de muchísimas personas de serenidad y belleza con su trabajo.
Había dejado ya un álbum con algunas de sus pinturas. Ahora añado muestras de su arquitectura, escultura y obras de diseño. Lo que no se ve en las fotos es la sencillez y modestia de este gran artista, benedictino siempre amable y sonriente. Seguramente así lo recuerdan también quienes han tenido o tuvieron, como yo, la suerte de tratarlo en persona.
Imágenes tomadas del libro: Arquitecto- Fray Gabriel Chávez de la Mora, de Plazola Editores, por Guillermo Plazola Anguiano.

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